Jue. Oct 21st, 2021

Lee la palabra de Dios

“sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,” 1 Pedro 1:18-19
“Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.” 1 Samuel 16:7

Reflexiona

¿Alguna vez nos hemos visto encerrados en las presiones de los estereotipos que presenta el mundo?
Hoy en día el tema de cómo nos ven los demás se ha convertido en lo que nos da valor o importancia, pero claramente vivimos frustrados, deprimidos, amargados, sin autoestima y con una guerra difícil de ganar puesto que cada vez cambian y aumentan más los requisitos del mundo para que llegues a ser una persona reconocida, valiosa, importante o exitosa. Hermano, si tú todavía batallas con esto es porque evidentemente te hace falta conocer tu verdadera identidad y afirmarte en ella.
Tú como hijo de Dios eres la persona más afortunada y bendecida que pueda existir, tu mayor valor te lo da el hecho de ser el hijo del gran Rey y Señor.
¿Sabías que eres la luz del mundo? Imagínate que hay muchas personas que van perdidas por un camino muy oscuro y de repente llega una luz a aclarar y orientar su caminar, ¿será que esto tiene valor para ellos?, pues esa luz eres tú como hijo de Dios en medio de este mundo de tinieblas (Efesios 5:8).
¿Sabías que tienes libre acceso al Padre? Piensa por un momento en la más difícil situación que se te pudiera presentar ¿qué harías, cómo la solucionarías? Pues tú como creyente en Cristo tienes entrada directa a la presencia de tu Dios y Padre, aquel que todo lo puede, todo lo ve y puede estar en todas partes al mismo tiempo (Efesios 2:18).
¿Sabías que el Espíritu de Dios mora en ti? Eres tan importante para Dios que desde el momento que tú crees en Cristo Él decidió habitar en ti por medio de su Santo Espíritu, para que recibieras poder y fueras su testigo donde quiera que tú estés (Hechos 1:8).
Así que, es hora de dejar de pelear, batallas sin sentido ni propósito, contra el mundo y contra ti mismo, mejor esfuérzate por conocer y afirmarte cada día más en la identidad que te da Dios, tu Padre Celestial; recuerda que tu valor depende únicamente si tienes a Cristo en tu corazón, pues Dios ve lo que hay en él y no lo que hay en tus bolsillos o tu físico, además Él te rescató con la preciosa sangre de su Hijo y no con cosas corruptibles como oro o plata.

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